Una inauguración llena de emoción para recordar a Ramon Aguilar Moré

La Sala Rusiñol vivió una tarde muy especial con motivo de la inauguración de la exposición «Del movimiento a la línea», dedicada a Ramon Aguilar Moré (1924-2015), coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento.

El acto contó con una gran asistencia de público, que llenó la sala para rendir homenaje a uno de los artistas más queridos y estrechamente vinculados a nuestra galería. La presentación estuvo a cargo de sus hijos, Àlex y Marc Aguilar Vila, quienes compartieron recuerdos, anécdotas y vivencias personales sobre su padre. Sus palabras emocionaron a los asistentes, que valoraron especialmente la cercanía y la generosidad con las que recordaron tanto la trayectoria artística como la dimensión más humana de Ramon Aguilar Moré.

La exposición, organizada con la colaboración de la familia, ofrece un recorrido por su legado pictórico a través de una cuidada selección de obras representativas creadas entre 1924 y 2015. La muestra pone de manifiesto la evolución de un artista con una trayectoria excepcional, formado en la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi y discípulo de Oleguer Junyent. A lo largo de su carrera mantuvo una estrecha relación con figuras destacadas como Salvador Dalí, Joan Josep Tharrats, Joan Ponç, Josep Roca Sastre o Ignacio Iturria, y en 1960 recibió el Premio Nacional de Bellas Artes.

Ramon Aguilar Moré mantuvo siempre un vínculo muy especial con la Sala Rusiñol, donde expuso en diversas ocasiones, lo que convierte esta exposición en un homenaje especialmente significativo tanto para su familia como para la galería.

La exposición podrá visitarse hasta el 25 de noviembre e invita al visitante a redescubrir la obra de un creador que hizo del movimiento, la línea y el color un lenguaje propio.

A continuación, compartimos una selección de fotografías de la inauguración:

La grabación íntegra del acto, que se retransmitió en directo a través de Instagram Live:

Y también el vídeo reportaje que Televisió de Sant Cugat ha dedicado a esta exposición tan especial: